Ginebra. – La III Conferencia Mundial de Presidentes de Parlamentos, si bien ha producido un interesante documento a favor de la responsabilidad democrática mundial, durante sus deliberaciones ha quedado la huella de las divergentes interpretaciones de los Estados sobre la democracia, un ejercicio harto difícil en un mundo plagado de intereses contrapuestos, crisis política y económica.
La Conferencia se realizó bajo el lema "Los parlamentos en un mundo en crisis: garantizar la responsabilidad democrática mundial para el bien común".
La Declaración Final del encuentro que tuvo lugar en Ginebra entre los días 19 al 21 de julio pasado, bajo los auspicios de la Unión Interparlamentaria*, en sí misma, refleja la dificultad de la ONU en hacer respetar los principios establecidos en su Carta, muy en particular los referidos a los derechos humanos fundamentales.
Ello sin olvidar que entre la dirigencia de determinados parlamentos hay criterios de la caducidad del sistema de Naciones Unidas, o de su máximo órgano rector, el Consejo de Seguridad.
“El crecimiento económico ha quedado mal parado por una crisis económica y financiera mundial. Si la economía parece mostrar algunos signos de recuperación, los problemas estructurales profundamente enraizados se mantienen invariables”, afirma uno de los párrafos de la Declaración de la Conferencia 2010.
Ginebra. Con esa precisión que caracteriza a la industria relojera suiza, y por extensión al conjunto de su sociedad, el majestuoso aparato pilotado por André Borschberg, dejo caer suavemente su peso de 1.600 kilogramos sobre la pista del aeropuerto militar de Payerne, en el oeste helvético. Eran aproximadamente las nueve de la mañana del 8 de julio de 2010. Habían transcurrido seis años desde que Bertrand Piccard y André Borschberg iniciasen el proyecto que dio paso a esta hazaña tecnológica.
La gran aventura del primer avión que sobrevuela el territorio suizo durante 26 ininterrumpidas horas, sin combustible, alimentado única y exclusivamente con energía solar, sin emisión de gases contaminantes, abre las puertas hacia una nueva concepción de los medios de transporte y demuestra que aún un mundo mejor es posible.
Vuelta al mundo
En entrevista con Radio Nederland, Borschberg, director general de Solar Impulse y piloto del avión experimental, ha precisado algunos detalles del experimento, que comparte con Bertrand Piccard, su socio en los negocios y en las aventuras, y quien ya ha dado la vuelta al mundo a bordo de un balón.
Según nos cuenta, ambos se plantearon la cuestión de si se podría hacer la vuelta al mundo sin carburantes, sin polución, sin co2. A fines de 2003, principios de 2004 concretaron la idea de construir un avión solar, completamente alimentado por la energía solar, sin carburantes, completamente autónomo.
En ese sentido, Borscherg afirmó que “el objetivo no era únicamente de hacer volar un avión de este tipo, sino demostrar lo que se puede hacer hoy en día con estas tecnologías en términos de economía de energías, sino también el potencial que representan. Un potencial de energías renovables, un tema del que se habla mucho pero que todavía no se ha hecho lo suficiente.”, subraya.
Energías renovables
Con sus 57 años y más de 3.000 horas de vuelo, incluida su experiencia como piloto de aviones de combate, André Borschberg, es uno de los suizos empeñados en demostrar que todavía estamos a tiempo de utilizar al máximo las energías renovables que nos brinda la naturaleza.
El objetivo final de este experimento apunta a revelar el potencial de las energías renovables, naturales, en incentivar alternativas mucho más importantes que el ya desgastado uso de carburantes que contaminan el medio ambiente.
Y asegura que “el problema del petróleo no es que no lo queramos, sino que dentro de poco no habrá más petróleo. Y entonces, cuando ya no haya petróleo o vaya quedando menos, el precio de ese petróleo va a aumentar exorbitantemente, con lo que finalmente las economías se van a convertir en muy precarias”
De ahí que se hayan propuesto hallar otras soluciones, y piensan que -de hecho- es lo que han demostrado, “que utilizando bien las tecnologías que tenemos a nuestra disposición tenemos la capacidad de mantener la misma calidad de vida, las mismas actividades, pero utilizando mucho menos energías, utilizando menos petróleo y reduciendo nuestra dependencia del petróleo.”
Borschberg está convencido de que “si estas tecnologías las hemos podido emplear en un avión, volando a gran altitud, en un medio ambiente difícil, pues seguramente podrían ser empleadas también en otras aplicaciones en tierra, como en nuestros automóviles, en nuestras casas, como en muchas tecnologías que empleamos en nuestra vida cotidiana.”
Voluntad política
Por el momento, tanto Piccard, quien para muchos es la cabeza visible de este fantástico proyecto, no es posible pensar en que los resultados obtenidos con este ensayo puedan ser aplicados en la industria de la aeronáutica.
En respuesta a RNW, Borschberg asintió en que todo queda sujeto más que a factores tecnológicos a la voluntad de los políticos.
Al respecto, el director de Solar Impulse, consideró que “eso podría también suceder rápidamente. Todo es cuestión de voluntad política. Si el mundo político decide finalmente el imponer más este tipo de tecnologías como una alternativa de solución en relación con otras, serían aplicables con bastante rapidez.”
Cuando hicimos volar este tipo de avión –dijo- teníamos la voluntad de demostrar que justamente sí es posible. Ayer hicimos este primer vuelo –como he mencionado- tanto de noche como de día, con este avión que emplea estas nuevas tecnologías, pero que están disponibles también para cada uno de nosotros. Y el resultado final es un avión de una tremenda envergadura porque es comparable a un Jumbo Jet, un gran Airbus, pero que no pesa mucho más que un automóvil, de un Toyota, de un BMV…
Mãs aún insistió en que “si se quiere de verdad reducir la dependencia de las energías, -como el petróleo- ahora es el momento de utilizarlas”
Desde su punto de vista, la aviación de seguro que se desarrollara también, ya que la IATA, que engloba a todas las compañas aéreas se ha propuesto reducir la producción de C02 emitido por los aviones en un 50 por ciento de aquí al 2050. O sea, dentro de 40 años. “Pero –apunta- si no se comienza hoy, no tendremos la solución mañana, y es justamente esto lo que nosotros estamos tratando de evitar.””
Este avión llamado HIB-SIA es un verdadero coctel de tecnologías. Está compuesto de materiales que mantienen su peso ligero, emplea células fotovoltaicas, baterías, motores y propulsores eficientes que le permiten mantenerse en el aire durante mucho tiempo. Y así lo ha demostrado este vuelo.
El peso de un automóvil familiar
Esta obra del ingenio humano –como dijera Borschberg- tiene el mismo peso de un automóvil familiar, o sea 1.600 kilos. Sin embargo, su estructura es similar a la de un Airbus, del tipo A340, con 61 metros, y a pesar de estar dotado de 12.000 células voltaicas y cuatro motores, , su potencia no supera la de una pequeña moto. De ahí que sólo pueda recibir a un piloto.
Los motores eléctricos tienen por misión activar las hélices bipalas de 3,5 metros de diámetros y se alimentan con 200 metros cuadrados de células fotovoltaicas de silicio monocristalino, repartidas sobre las alas.
El proyecto tiene un presupuesto total sobre 10 años de investigaciones del orden de los 100 millones de francos suizos (unos 75 millones de euros), una cifra que André Borschberg afirma es la mitad del costo de una gran producción cinematográfica norteamericana. De ahí que esté convencido de que “si esta inversión es para desarrollar una nueva visión, una nueva solución, francamente, no es tan caro como eso”.
26 horas de vuelo
En sentido general, el vuelo se desarrolló muy bien, aunque hubo una sobrecarga de electricidad durante la noche, según el propio piloto. Fue un vuelo de 26 horas.
“He volado dos días continuadamente. Cargamos las baterías durante el día al 100 por ciento y luego subí el avión hasta prácticamente unos 9.000 metros de altitud –unos 30 mil pies si se hace el cálculo en pies- y luego durante la noche, yo he descendido a una altitud más baja”, y efectivamente se ha utilizado la carga de las baterías hasta la puesta del sol.
Para el experimentado piloto, “el vuelo ha sido bastante excepcional, porque la velocidad no era elemento principal, no tenía problemas de que el motor se parara, ni tampoco de quedarme sin carburante” por lo cual el factor tiempo no era importante.
Noche en blanco
Acerca del impacto de las 26 horas ininterrumpidas de vuelo, André Borschberg comenta que “en verdad que uno se deja llevar por el proyecto, con mucha excitación, hay mucha adrenalina.” Sin embargo, piensa que “el sueño no es un problema como tal, porque al igual que todo el mundo hemos pasado más de la que llamamos noche en blanco, en la cual no dormimos.”
Lo más importante para él era mantener la concentración, porque en este tipo de avión el piloto tiene que controlarlo todo. Por ello es evidente que hubo de relajase con frecuencia. Al respecto comenta “yo hago yoga perfectamente, así que hice varios ejercicios, diversas posiciones dentro del avión, sin moverme, toda una serie de ejercicios, -mas otros de respiración- que me han ayudado.
En realidad, concluye, traté constantemente de mantener mi vigilancia, de mantenerme en buen estado en general, de reducir el estado de fatiga, y francamente, subraya, “se ha pasado muy bien, no he tenido dificultades hasta el final del vuelo”.
Tras el éxito de este ensayo, Solar Impulse se prepara para construir un segundo prototipo, que si todo marcha como proyectado, podrá sobrevolar el Atlántico en 2013, y un año más tarde, la meta es una vuelta al mundo por etapas.
*Entrevista para el programa de Ciencias de RNW. Publicada el 13.07.2010
Ginebra. - La Campaña Emblema de Prensa (PEC) denunció el asesinato de 59 periodistas en lo que va de año, lo que representa un incremento del 1% en relación con el mismo período de 2009, un año en que se observó claramente una tendencia a convertir a los trabajadores de los medios en objetivos en aquellos países azotados por las guerras o los conflictos internos.
La PEC ha dado a conocer este lunes en Ginebra un balance de los primeros seis meses de 2010, sobre la base del sistema de monitoreo con que se ha dotado esta ONG, fundada en 2006 con la finalidad de obtener una mayor protección para los periodistas en zonas de conflicto.
En la presentación del informe, el Secretario general de la PEC, el suizo Blaise Lempen, deploró el asesinato de esos colegas en 25 países y sostuvo que los periodistas se encuentran muy expuestos en numerosos países que tienen problemas internos.
Lempen instó a los gobiernos y a la comunidad internacional a actuar con mayor firmeza para impedir tales muertes y castigar a los responsables, ya que en la mayoría de los casos prima la impunidad ante las agresiones de que son víctimas los profesionales del sector.