“La protección a los periodistas en conflictos armados o zonas de violencia empieza por poner fin a la impunidad”.- Frank La Rua, relator especial de la ONU para la libertad de expresión y opinión.
Los ataques y la violencia contra los periodistas se ha convertido en uno de los síndromes de los actuales conflictos armados, de las luchas entre grupos del crimen organizado y ejércitos, o de intereses políticos encontrados en los países azotados por crisis internas. Cada vez son más frecuentes las denuncias en torno al hecho de que los profesionales de la prensa están incluidos entre los objetivos de las partes en conflicto.
Este viernes, el Consejo de Derechos Humanos ha realizado por primera vez y con carácter oficial, un debate especial dedicado a la protección de los periodistas en zonas de conflictos armados o en situaciones de extrema violencia, promovido por la organización no gubernamental Campaña Emblema de Prensa (PEC) y respaldado por un grupo de países miembros del CDH.
La presidenta de PEC, Hedayat Abdel Nabi, pidió ante el CDH la creación de un emblema de prensa reconocido internacionalmente para identificar y proteger a los periodistas en los conflictos armados y que las partes involucradas en el conflicto “se comprometan a respetarlo y hacerlo respetar en todas circunstancias”.
Cabe destacar que la Campaña ha documentado la muerte de más de 400 periodistas desde 2006, en que comenzó a monitorear la situación en las zonas en conflictos armados o de extrema violencia intrena, como serían las recientes guerras en Iraq, Afganistán o los choques armados internos, como en Colombia, o de bandas criminales, en México, por citar algunos casos.
Abdel Nabi reclamó ante el órgano de la ONU, la creación de "corredores mediáticos", similares a los ya conocidos corredores humanitarios, a fin de que los periodistas puedan ejercer libremente el derecho a la informar sobre el escenario de combates o de situaciones de extremo peligro.
En ese sentido, puso énfasis en el hecho de que los periodistas - a diferencia de otros civiles y de poblaciones en general - no están en el escenario de guerra por mera casualidad, sino expresamente, para informar directamente de lo que esta sucediendo.
La cuestión indiscutiblemente es harto compleja, ya que han quienes no entienden el porqué establecer diferenciación entre los periodistas y el resto de los civiles, en el entendido de que la protección de todas estas personas están recogidas en las Convenciones de Ginebra de 1949, las cuales se refieren específicamente a las garantías de seguridad para los civiles en tiempos de guerra.
Hoy día, la situación es mucho más difícil toda vez que hay una multiplicidad de actores en los escenarios de guerra, o de variados pero no menos peligrosos conflictos internos, entre otros importantes factores a tener en cuenta.
En el Consejo, tanto el relator La Rue, como el sub-director general adjunto para la comunicación y la información de la UNESCO, Mogens Schmidt, han denunciado que la impunidad constituye uno de los principales obstáculos en la seguridad de los periodistas.
Según Abdel Nabi, “ha llegado el momento de crear un grupo de trabajo encargado de elaborar las directivas concretas para la protección de los periodistas en tiempos de guerra”, una misión que –en su opinión- muy bien podría ser asumida por el propio Consejo de Derechos Humanos.
Si bien la importancia de mejorar el respeto de las normas internacionales sobre la protección de periodistas estuvo presente en esta sesión especial del Consejo, lo cierto es que la mayoría de los Estados a los que el relator especial para la promoción y la protección del derecho a la libertad de expresión y de opinión, Frank La Rue, ha solicitado explicaciones sobre ataques a los periodistas, dan el silencio por respuesta.
No hay que pasar por alto el hecho de que hay países con cierta reticencia a la idea de procurarse de nuevos mecanismos, más severos, o en todo caso, fortalecer los existentes, para garantizar una mejor protección a los periodistas, en el entendido – o bajo el pretexto, por llamarlo de otra manera- de que el ejercicio libre de esta profesión, tal vez podría interferir en alegados respetos a la soberanía nacional.
Miembros del Consejo, incluidos Estados Unidos, la Unión Europea, la Conferencia Islámica, países latinoamericanos y asiáticos, y relatores concernidos por el derecho a la libre expresión, han reconocido -de una u otra forma- el hecho de que, en buena medida, los periodistas tienen entre sus principales funciones el mejorar el funcionamiento y la transparencia de la vida política.
Tal como dijo Frank La Rue haber constatado, “los asesinatos y otras agresiones de que son víctimas los periodistas, constituyen una amenaza contra sus derechos a la vida y a la libertad de expresión, pero también el derecho de cada uno a la información” De ahí que haya pedido que se investiguen a fondo todos los asesinatos de periodistas para poder acabar con la impunidad de los responsables.
Más aún la preocupación del relator de la ONU se extiende a la violencia creciente contra los periodistas en las zonas y países que no está golpeados por conflictos armados, pero donde existen formar marginales de violencia y criminalidad.
Por tal motivo, ha sugerido que el CDH proponga al Consejo de Seguridad un procedimiento conjunto que facilite consignar cada año las quejas y violaciones de los derechos de los periodistas en las zonas de conflicto.

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