sábado, 19 de junio de 2010

ONU-Kirguizistán: violencia interétnica? crisis humanitaria?

Mary Simón, Ginebra

La  ONU teme una nueva crisis humanitaria en Kirguizistán, tras el estallido –el 11 de junio- de una ola de violencia aparentemente interétnica, que en sólo seis días provocó la muerte a unas  200 personas y el desplazamiento de otras 400.000 y amenaza con extenderse por toda esa región del Asia Central. 
Las agencias del sistema humanitario de la ONU han comenzado a movilizar recursos para enfrentar la ola de nuevos refugiados, que según los datos proporcionados este viernes por la Oficina de Asuntos Humanitarios (OCHA) serían unos 300.000 desplazados internos y otros 100.000 que habrían logrado cruzar las fronteras, sobre todo hacia la vecina Uzbekistán.

De acuerdo con OCHA, los que han escapado al país fronterizo, por lo general son uzbekos. El subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, el británico John Holmes, ha asegurado que 80.000 de los cien mil refugiados han sido ubicados en campamentos improvisados.


Con 198.500 kilómetros cuadrados, Kirguizistán, cuenta con una población de 5,3 millones de habitantes, de los cuales un 14 por ciento son uzbekos. La mayoría de la población está asentada en el suroeste del país, justamente envuelta en esta espiral de violencia interétnica.
La gravedad de la situación fue objeto de una fuerte denuncia por parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que en su último día de sesiones en Ginebra,  adoptó por consenso una resolución de condena a las graves violaciones a los derechos humanos que se están cometiendo en  las ciudades de Osh y Jalalabad, así como las reportadas durante el reciente cambio de Gobierno.

El CDH ha llamado al cese de hostilidades a todas las partes involucradas en el conflicto y ha pedido al Gobierno a realizar una investigación transparente sobre las víctimas del brote de violencia interétnica, así como durante  el cambio de Gobierno del  7 de abril pasado.

De llevarse a cabo esa investigación podría conocerse la veracidad de las denuncias formuladas en el sentido de que este estallido de violencia no ha sido un suceso casual, sino provocado por partidarios del depuesto presidente Kurmanbek Bakiev, actualmente refugiado en Bielorrusia.

Para el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) la situación en las ciudades de Osh y Jalalabad es en extremo delicada, porque entre otras violaciones, se realizan ataques indiscriminados contra civiles.

Unicef ha alertado de la violencia física y psicológica de que han sido víctimas los niños de la etnia uzbeka, que han logrado escapar hacia Uzbekistán huyendo de la escalada de violencia en Kirguizistán. Según el Fondo, el 90 por ciento de los 100 mil kirguises que se han refugiado en Uzbekistán son mujeres y niños.

Unicef asegura que muchos de ellos han sido violados y aesinados a raíz de los ataques en Osh, que "han dejado un aldo de alrededor de 2 mil muertos", según las autoridades locales.

El Gobierno de la presidenta interina kirguis, Rosa Otunbáyeva, ha responsabilizado a los partidarios del depuesto presidente Kurmanbek Bakiev, quien se encuentra refugiado en Bielorrusia. Los nuevos gobernantes de Bishkek, (la capital del Kirguizistán), han reclamado la extradición  de Bakiev.

De acuerdo con el gobierno de Otunbáyeva, el hijo de Bakiev contrató a mercenarios por ocho millones de euros (unos 10 millones de dólares) para provocar los disturbios, agredir a los uzbekos, e intentar presentar el conflicto como un choque étnico.

En Nueva York, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, pidió a los países donantes cerca de 71 millones de dólares (41 millones de euros)  para  asumir las necesidades básicas de casi un millón de damnificados por el brote de violencia en Kirguizistán.

El secretario general se ha declarado preocupado por la escasez de alimentos, agua, electricidad en las aéreas afectadas a causa de los saqueos, mientras aumenta el desabastecimiento y las restricciones a la libertad de movimiento. Pero también, se corre el riesgo de que se agoten los medicamentos en los hospitales y demás centros de salud.

La cifra estimada mencionada por el máximo responsable de la ONU coincide con las avanzadas este mismo viernes en Ginebra por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El coordinador del programa de emergencia de la entidad sanitaria, Giuseppe Annunziata, dijo que la OMS trabaja sobre la base de una hipótesis de un millón de personas afectadas, directa o indirectamente por el conflicto interétnico, incluyendo unos 300.000 refugiados. Y, en opinión, “esta hipótesis representa el peor escenario”, al que habrá que hacer frente.

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