El relator de la ONU para la Tortura, el jurista austríaco Manfred Nowak, al parecer se ha quedado plantado por las autoridades de La Habana, que no encontraron un “acomodo” para facilitarle su entrada a la Isla antes del término de su mandato, el próximo 30 de octubre.
Y, no es la primera vez, en más de 20 años, que un experto del sistema de derechos humanos de la ONU se ve impedido de visitar la isla.
Si durante estos últimos 16 meses, Nowak mantuvo la esperanza de que la visita se realizaría, en el entendido de que la misma iba a hacerse más factible bajo el mando del gobernante general Raúl Castro, ahora ya no tendrá dudas de que todo no fue más que un rejuego propagandístico, en momentos en que, por primera vez, Cuba aceptaba ser oscultada en el mecanismo de Revisión Periódica Universal del CDH.
Similar suerte corrieron los relatores especiales de la desaparecida Comisión de Derechos Humanos (CDH). En la década de los años de 1990 no pudieron cumplir el mandato de ese órgano, el embajador de Colombia Rafael Rivas Posada y el embajador sueco Carl Johann Groth, y más recientemente, la jurista francesa Christine Chanet.
Ninguno de ellos escapó a un sistemático rechazo y emplazamiento personal por parte de las autoridades políticas de la Isla, empeñadas en mantenerse “intocables”, y con una retórica estereotipada de buscar siempre responsables fuera de sus fronteras.
En un comunicado difundido este miércoles, el experto independiente ha expresado su “profunda decepción, tras haber sido informado por el gobierno de Cuba que no podrían fijar una fecha para su misión antes de que concluya su mandato, el venidero 30 de octubre de 2010”.
“Lamento, que a despecho de su invitación, el gobierno no me haya permitido evaluar con objetividad la situación en el país mediante la recolección de informaciones de primera mano, ante todas las fuentes posibles”, afirma Nowak.
El relator contra la tortura y las penas o tratamientos crueles, inhumanos o degradantes, se empeñó en presentar opciones para llevar a efectos esa visita, y sobre todo el cumplimiento de su mandato.
Pero al igual que sus predecesores, se quedó a la espera de un cambio en la voluntad política del gobierno cubano, acorde con los compromisos que contrajo, en esta ocasión, al aceptar su integración en el Consejo, el órgano sustituto de la Comisión de Derechos Humanos, que tantas veces le impuso resoluciones condenatorias por graves violaciones a los derechos humanos en la isla.
El rechazo a la visita del relator, si bien no sorprende, confirma la advertencia hecha por organizaciones, como la Organización Mundial contra la Tortura. Recuerdo que, en febrero de 2009, a raíz de conocerse la invitación cursada a Nowak entrevisté a su Secretario General, el suizo Eric Sotta.
Y en esa ocasión, Sotta fue muy claro cuando dijo que el gobierno de La Habana “tendrá que responder de manera honesta qué pretende con la recién cursada invitación al relator de la ONU contra la Tortura…. Y si le va a permitir el libre acceso a los detenidos políticos, a las prisiones y a todas las personas con las cuales desee entrevistarse”.
En ese enfoque, Sotta precisaba que cuando introducía el elemento de honestidad, lo hacía para que Cuba respondiese claramente “si esa invitación es solamente un gesto de impacto, de cara al examen periódico universal del CDH, para evitar un análisis o un juicio duro contra el gobierno, o si es realmente el principio de un proceso” (www.cubaencuentro.com/cuba-153443).
En lo que va de año, la OMCT ha manifestado en numerosas ocasiones su profunda preocupación ante la situación de los prisioneros cubanos, “las condiciones extremas de detención” existentes en la Isla, por la falta de garantías para la libertad de expresión y de asociación y la represión contra disidentes.
El 16 de abril, a los 52 días de la huelga emprendida por el disidente Guillermo Fariñas, la OMCT volvió a insistir sobre el caso, al igual que hiciera meses antes cuando todavía el prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo estaba en vida.
Pero, como el régimen se incluye en la categoría de los intocables, y no se cansa de repetir que en la Isla no se tortura nada más que en el centro de detención de la base naval de Guantánamo, pues todo lo que se denuncie quedará siempre en el aire.
Hasta la fecha no ha habido fuerza ni institución internacional capaz de lograr que el régimen se atenga a las mismas reglas que pide se impongan al resto de países con situaciones de graves violaciones a los derechos humanos.
Relatores a Cuba? con guiones o libremente
En cuanto a las visitas de relatores, también es bueno tener presente que después de la misión de la CDH, en 1988 y encabezada por el embajador senegalés, Alioune Sené, sólo 10 años después se accedió a invitar a dos relatores y bajo un patrón de estricta selectividad coyuntural.
En ese sentido, podrían enmarcarse las visitas hechas en febrero de 1999 por el relator especial sobre el Uso de Mercenarios, -que Cuba supo muy bien acomodar al caso de un salvadoreño encarcelado dos años antes, luego de atentados con bombas en la capital de la isla- , y la de la relatora especial sobre la Violencia contra las Mujeres, también ese mismo año.
Y, no podría olvidarse la visita del relator especial del CDH sobre el derecho a la alimentación, el catedrático-político-sociólogo suizo Jean Ziegler, quien al final terminó diciendo que “en Cuba no hay problemas de alimentación” (http://signature.rsr.ch/?p=381), con lo cual, entraba en plena contradicción con observaciones de otras organizaciones del sistema onudiense, como el Programa Alimentario Mundial (PAM), que en su momento ha admitido las carencias en la isla.
Guerra de comunicados? O intento de hacer rebotar la pelota?
A la decepción expresada por Manfred Nowak en su comunicado siguió otro emitido el mismo día (miércoles 9 de junio) por la misión de Cuba ante la ONU en Ginebra, en el que se declara la “sorpresa” por el anuncio hecho por el relator especial sobre la Tortura, de que su prevista visita había sido cancelada tras haber sido informado por La Habana de que no podía fijar una fecha.
Según la nota-respuesta, de la misión, “Cuba no necesita una objetiva de la situación del país”… La agencia española EFE, que cita ese comunicado, también dice que la misión asegura que “en la isla no se ha producido un solo caso de ejecución extrajudicial o de desaparición forzada”...
De una doble interpretación de tan rápida reacción, también se podría llegar a ver que la postergación indefinida, o cancelación de la visita, habría sido, por qué no, responsabilidad el propio relator. Porque a Nowak -al parecer- no le faltó sinceridad para decir que estaba interesado en poder recoger información de todos los actores internos posibles, incluidos los disidentes, y además poder visitar las cárceles y entrevistarse libremente con los prisioneros de conciencia.
Al final, tras cinco años de mandato, el jurista austríaco tendrá que regresarse bolsos vacíos a Viena, a sus labores de catedrático de Derechos Humanos Internacionales, y a seguir dirigiendo el prestigioso Instituto Ludwig Boltzman de Derechos Humanos, sin haber logrado una ventana de claridad en torno a las frecuentes denuncias de casos que caerían bajo su mandato de relator contra la Tortura.
Y desde luego, habrá que hacerse a la idea que un relator de esta naturaleza visitará Cuba para las calendas griegas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario