Mary Simón, GinebraLa comunidad internacional ha reaccionado con indignación, conmoción y condenas, ante el ataque perpetrado por el ejército de Israel contra una flotilla internacional humanitaria que se dirigía a Gaza con unas 10 mil toneladas de ayuda para la población, una operación comando que ha provocado la muerte de al menos 10 pacifistas y causó heridas a unas 30 personas.
El asalto, registrado en la madrugada del lunes en aguas internacionales, tiende a provocar una nueva fase de tensión en las relaciones israelo-turcas. La conocida como "Flotilla de la Libertad" estaba compuesta por seis barcos en los que iban unas 750 personas, con un importante cargamento de ayuda humanitaria. La flotilla era dirigida por una ONG turca, la IHH, y se encontraba a unas 20 milla de la franja palestina cuando fue asaltada por miembros de una unidad de élite del Tshal.
Las primera toma de posición sobre esta agresión a civiles extranjeros ha salido del relator de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Richard Falk, quien en un comunicado emitido esta tarde en Ginebra, ha pedido claramente que los culpables de semejante acto sean juzgados y condenados.
Las declaraciones de Falk, dadas a conocer a la caída de la tarde, precisan que "Israel es culpable de un comportamiento inaceptable por usar armas mortíferas contra civiles desarmados en barcos que estaban situados en alta mar, donde hay libertad de navegación, de acuerdo a las leyes del mar".
"Es esencial que los israelíes responsables de este comportamiento ilegal y asesino, incluidos los líderes políticos que dieron las órdenes, sean acusados criminalmente por sus actos", subraya el relator.
Sin rodeos, el experto independiente al describir la situación existente en Gaza, bloqueada por el Tshal, (ejército israeli), emplaza a la comunidad internacional a "no ser cómplices de una política criminal que está amenazando la supervivencia de una comunidad entera".
Más aún, Falk dijo que "el castigo colectivo que está imponiendo Israel a la población de Gaza es un crimen contra la Humanidad".
En su opinión, "la iniciativa pacífica humanitaria de ciudadanos de 50 países es una respuesta urgente al prolongado e ilegal bloqueo que se mantiene desde hace casi tres años y que está causando graves daños físicos y mentales a la población total de Gaza de 1,5 millones de personas que han quedado allí atrapadas".
Por su parte, la Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos, la jurista Navi Pillay, se mostró "conmocionada", al abrir este lunes 31 de mayo los trabajos de la 14a sesión del Consejo, en el que se han escuchado ya numerosas críticas a la injustificada acción militar de los israelíes.
Igualmente sorprendidos e indignados se han mostrado el coordinador de la ONU para Medio, Oriente, Robert Serry, y el director de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (Unrwa), Filipo Grandi.
En el CDH, el embajador de Palestina en Ginebra,Ibrahim Jraishi, "condenó enérgicamente" el ataque israelí a la flotilla humanitari, y anunció una reunión urgente del Grupo Árabe y de la Organización de Estados Islámicos, para analizar la crisis creada por esta intervención militar.
El Ejército israelí ha reconocido en un comunicado la muerte de diez activistas durante la toma de control de las naves, que tuvo lugar esta madrugada a unas veinte millas de la franja palestina.
El corresponsal de la TV suiza en Israel reportó que en ese país se estaban realizando manifestaciones de apoyo al ejército israelí, porque "los integrantes de la flotilla eran enemigos del Estado de Israel".... mientras en diversas capitales, los representantes diplomáticos de Tel Aviv intentan justificar el asalto a la flotilla bajo el "entendido" de que sus tropas fueron atacadas con armas de fuego y cuchillos durante el abordaje a las embarcaciones...
Sin embargo, el presidente palestino, Mahmoud Abbas, describió el asalto como una masacre, y tanto las Naciones Unidas como la Unión Europea demandaron una investigación. Amnistía Internacional y otras ONG defensoras de derechos humanos han criticado a Israel porque "las fuerzas israelíes parecían haber usado la fuerza en forma excesiva".
En la Unión Europea, los gobiernos de España y Francia han sido los primeros en pedir explicaciones al estado israelí, al igual que lo hiciera casi de inmediato el presidente norteamericano, Barack Obama, cuyo encuentro con el primer ministro israelí fue cancelado por el propio Benjamin Netanyahu, quien decidió regresar a Tel Aviv.
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