sábado, 23 de enero de 2010

Haití-Terremoto

Los haitianos en manos de la comunidad internacional . Nueva sacudida aleja ilusión de alivio

Mary Simón, Ginebra

A escasas dos semanas del devastador terremoto que ha causado la muerte de al menos 200 mil personas, la tierra ha vuelto a temblar en Haití, para alejar las esperanzas de alivio de una población que la naturaleza ha forzado a sobrevivir en manos de la comunidad internacional.

El movimiento sísmico tuvo una fuerza 4,7 en la escala de Richter. Al momento de escribir esta nota se desconocían aún si había nuevos daños de gravedad. La situación, sin embargo, se mantiene crítica en todo el país, muy en especial en Puerto Príncipe, donde la cifra oficial de muertos se ha fijado sobre los 150 mil por la ministra de Comunicaciones, Marie-Laurence Jocelyn Lassegue.

Mientras, la mayoría de las patrullas de rescate daban por terminada la búsqueda de sobrevivientes y se dedicaban ahora a prestar socorro a aquellos que han sobrevivido el desastre.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha alertado de la urgente necesidad de más tiendas de tiendas de campaña, a fin de poder dar un alojamiento lo más decente posible a unas 500 mil personas que aún no tienen un lugar donde cobijarse.

Hace apenas unas horas tuve la oportunidad de hablar por teléfono con la jefa de prensa de OIM, Niurka Piñeiro, quien se encuentra en Puerto Príncipe desde el mismo 14 de enero, al frente de la misión de esa organización, y para quien es indispensable hallar soluciones inmediatas.

“La situación en estos momentos es caótica. La gente está muy nerviosa porque espera otro temblor en cualquier instante, y no tienen casa, lo poquito que tenían lo perdieron. No tienen comida, no tienen acceso al agua potable”… pero poco a poco se les ha ido entregando los recursos mínimos indispensables para paliar esta etapa, nos comentaba Niurka.

Para ella, que ha vivido también otras misiones en situaciones delicadas en la región, como en Honduras, “el pueblo haitiano ha demostrado de verdad tener una fibra moral positiva, es un pueblo paciente, que está esperando la ayuda a pesar del dolor que está pasando en estos momentos. Es un pueblo de verdad, porque si esto hubiera pasado en otro país del mundo, la gente no aceptaría lo que está aceptando aquí”.

Y es por eso –asegura- que la OIM dice “tenemos que buscar soluciones duraderas”. No podemos esperar que esta gente se quede en tiendas de campañas. Estas son soluciones transitorias, porque con un clima de 40 grados, con la época de las lluvias a punto de empezar, y los reiterados huracanes, no se puede pretender que la población sobreviviente pueda vivir permanentemente en tiendas de campaña.

La reconstrucción, indiscutiblemente, será mucho más larga y difícil que imaginado, pero urge dar paso a la construcción inmediata de tiendas de campaña sólidas en las que las personas puedan tener al menos un lugar privado, se puedan alojar con relativa seguridad y no tengan que vivir a la intemperie.

Lo mínimo que se puede intentar hacer para que esta sufrida gente pueda iniciar el camino de la recuperación de la dignidad que el sismo del 12 de enero les ha arrancado.

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