miércoles, 13 de enero de 2010

Haití: terremoto deja muertes y desolación.


Se calcula que habrán hasta 3 millones de damnificados. Haití, uno de los países más pobres del planeta no cesa de sufrir catástrofes naturales.

Mary Simón, Ginebra.

Un terremoto con magnitud de 7,0 grados en la escala Richter ha causado la muerte a por lo menos 100.000 personas y ha destrozado una buena parte de la isla, en particular Puerto Príncipe, la capital del país.

El seismo del martes 12 de enero ha sido el más fuerte registrado en el territorio haitiano desde 1770. Estuvo seguido de 13 fuertes réplicas, dos de las cuales de 5,9 y 5,5, que estremecieron la vecina República Dominicana y alcanzaron la cercana parte oriental de la isla de Cuba.

El movimiento telúrico causó el hundimiento de la sede de la ONU en Haití, con más de un centenar de personas en el interior, asi como el Palacio Presidencial.

Y es que las desgracias naturales no dejan de ensañarse con la ya atormentada población. El pasado año también este pequeño país del Caribe sufrió enormes desgastes por el paso de huracanes. Y dos años antes, en 2008, cuatro fuertes huracanes dejaron un saldo de 800 muertos y un millón de siniestrados.



Tras las sacudidas del martes, miles de personas deambulan por las calles de Puerto Príncipe, temerosas de que haya nuevas réplicas, pero también en busca de agua y alimentos.

Según expertos, una parte de la corteza terrestre se ha fracturado, lo que podría conducir a la ruptura de otro tramo y causar un sismo todavía de mayor envergadura en los próximos años.

La tragedia podría afectar la vida de entre tres y nueve millones de los habitantes con que cuenta la isla, según las primeras valoraciones difundidas en Ginebra por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

No obstante, estas cifras podrían variar a medida que se puedan realizar las labores de levantamiento de escombros y rescate de sobrevivientes, en una ciudad prácticamente arrasada.

Según informaciones de las agencias humanitarias, sólo hay agua para unas tres mil familias para un periodo no mayor de cuatro días, y "en el país solamente se escuchan los gritos y oraciones de los sobrevivientes".

En Ginebra, la portavoz de la oficina humanitaria de la ONU, Elisabeth Byrs, aseguró que la ONU se apresta a lograr el restablecimiento de las comunicaciones y a establecer un programa de ayuda de emergencia.

La reacción de los países latinoamericanos vecinos ha sido inmediata. Los primeros ofrecimientos de ayuda surgieron de Brasil, que ya envió 14 toneladas de alimentos, en particular leche en polvo, azúcar, sardinas y carnes frías, México y Venezuela.

Gran Bretaña y Francia han anunciado el envío de equipos de ayuda.

El presidente norteamericano, Barack Obama, afirmó que "las primeros momentos son críticos en este tipo de desastre para salvar vidas y evitar mayores tragedias", y ha prometido una intervención "rápida, coordinada y enérgica".

La administración Obama ha movilizado un amplio dispositivo de socorro, así como ha ordenado que el buque hospital USNS Comfort atraque en la capital de Haití, donde se estima que habrían hasta 45.000 norteamericanos.

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