lunes, 8 de junio de 2009

ONU - PAZ


Un nuevo combate por la paz, de Hans Erni
Mary Simón

Con sus 100 velitas ya apagadas, y una bien brillante capacidad de creación, el artista suizo Hans Erni sigue su combate en pro de la paz. Ahora , este pintor innato ha dejado una bella imagen para la paz en la entrada principal del Palacio de las Naciones, donde se ha montado su majestuoso fresco de más de 60 metros sobre el muro de hormigón fundido que fuera instalado hace pocos años para reforzar la protección de la sede europea de la ONU.


La obra fue inaugurada el sábado 6 de junio, en honor al pintor, ilustrista y grabador, nacido en Lucerna el 21 de febrero de 1909, con una gran ceremonia en la Plaza de Naciones, justamente frente al portón principal de acceso al antiguo edificio.

El majestuoso fresco fue hecho en pocos meses, a un costo de 600.000 francos suizos (unos 550 mil dólares), un proyecto que fue asumido financiera y conjuntamente por el Estado de Ginebra, la Loteria de la Suiza de habla francesa y la empresa Migros.

Significativo es decir que el artista ha ofrecido su obra sin remuneración personal alguna, muy a diferencia de otros que, como el catalán Miquel Barceló por cuya obra también instalada en uno de los salones del Palacio se pagaron en noviembre pasado 20 millones de euros (unos 27.657 millones de dólares). De ellos, seis millones de euros fueron destinados al creador.

A juicio de expertos, la majestuosa composición constituye un hermoso canto a la paz, y refleja una vez más el compromiso del pintor, ilustrador y grabador, quien se ha inspirado en los rostros de cuatro hermosas mujeres, diseñadas junto a una paloma al viento, acompañadas de una aureola cielo azul sobre un fondo verde que sugiere la faz de la tierra.

“Ha sido una labor difícil, pues el fresco se realizó en cuadrados de cerámica de 50 centímetros sobre un metro, lo que requiere un trabajo especial”, comentaba Pierre-Yves Stoppa, el patrón de la empresa ginebrina de artesanía Artica, encargada de realizar los trabajos.

El artista suizo, originario de la ciudad de Lucerna, considerada la cuna del legendario inspirador de las aventuras de Robin Hood, está bien familiarizado con la ONU. En 1983 ya fue homenajeado con la medalla de la paz. Nueve años más tarde, Erni elaboraba para la sede principal de la ONU, en New York, un retrato del entonces Secretario General, el peruano Javier Pérez de Cuéllar. Y más recientemente, en 2002, cuando la Suiza se adhiere a la ONU, el maestro Erni presenta una hermosa retrospectiva en el Salón de los Pasos Perdidos.

A la inauguración de tan fastuosa obra fueron invitados las otras 56 personas nacidas el mismo año que Hans Erni, y que viven en la calvinista ciudad de Ginebra. A ellas se les ha ofrecido un bello azulejo de unos 50 centímetros, firmado por el pintor.

Para Hans Erni, a partir de ahora “los manifestantes de todo el mundo podrán entrar en el Palacio de las Naciones con la fuerte imagen de paz que este fresco desprende”, y “me sentiré feliz si los hombres logran inspirarse en ella”.

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